Un ojo para el mundo

Por: Igor Bernaola Mateluna

El 19 de agosto de 1839, François Arago dio a conocer en París los secretos de un invento recientemente adquirido por la monarquía de Luis Felipe: El daguerrotipo. Consistía en representar una imagen en una plancha de metal, con ayuda del vapor de mercurio.

En un principio el daguerrotipo estuvo al servicio de la ciencia, embarcado en tempranas sagas documentales. Pasó poco tiempo para que se enfocara en el retrato y posteriormente en la producción de fotos documentales y paisajísticas. Comenzando un largo camino de enfoques, encuadres,  ángulos y comprensión de la luz, que no se detiene hasta el día de hoy. 

Entre los antecedentes más antiguos destaca la Cámara oscura de Niepce. Seguramente fue esta quien dio pie para que en 1805, Esteban Martínez, en México, experimentara sobre planchas metálicas bañadas con cloruro de plata, donde se logró reflejar la fachada de la iglesia de Santo Domingo. Pero es con Hèrcules Florence, en la Villa San Carlos (Brasil), que se da el primer gran resultado, el negativo de una fotografía, tras colocar papel impregnado con nitrato de plata en el interior de una cámara oscura. Gran logro para América Latina, aunque fue Jonh Herschel, en Europa, quien bautiza a lo que, hoy todos conocemos, como fotografía (escribir / grabar con la Luz).

Los avances en las ciencias, alcanzaron rápidamente a la fotografía. El invento de Daguerre, salió de la cuna de manera veloz: Talbot descubre los papeles a la sal en 1839 y en 1841 editó el primer libro de fotografía, The pencil of nature; Hippolyte Brayard estimó la obtención de diapositivas, también en 1841; Abel Niepce prefiguró el negativo con los recursos que ofrecía el uso del cristal y el papel albuminado; las albuminas de Luis Blanquart en 1851, tres años después se anticipan los ferrotipos y durante 1851 los ambrotipos.

En el siglo XX aparecerían las cámaras portátiles y el celuloide aplicado al negativo de Kodak, que permitieron experimentos en fotos nocturnas y retratos con aceite de bromuro, que pasaría a llamarse Pictorismo fotográfíco. La investigación de estos, daría paso a la fotografía indigenista, tema desarrollado por el fotógrafo peruano Martín Chambi, quien fue el primero en captar las imágenes de los restos arqueológicos de Machu Picchu. Chambi fue un paralelo a Paul Strand en el concepto de Foto directa.

A finales de la década de 1960, la electrónica colabora con la fotografía. Aparecen las cámaras con enfoque automático (cámaras automáticas y semi-automáticas); mejoras en el color y la velocidad del empleo de la película Itek RS, que obtiene los fotopolímeros que permitían trabajar con productos de menor precio: zinc, sulfato de cadmio y el óxido de titanio.  Así mismo, fue el primer paso para la fotografía digital, que usa sensores de imagen, en vez de película para captar la luz. Todo con presionar un botón. Ese botón  mágico, que detiene el tiempo para siempre, es parte del gran impulso tecnológico que se fue gestando desde la creación de la fotografía hasta lo que hoy todos conocemos.

Esto es todo en cuanto a una mirada rápida de la fotografía y su desarrollo, que desde su aparición tuvo un papel protagónico en la historia universal. Cambió la forma de ver el mundo y dio el primer paso para el desarrollo de otras tendencias en el siglo XX, como el cine, la televisión y el video. Convirtiéndose en un ojo para el mundo antes de que apareciera Instagram.