La extimidad en relación a la intimidad

Por: Lourdes Rojas

Las redes sociales han hecho que nosotros seamos una marioneta de nosotros mismos. Movemos nuestros deditos para autorrepresentarnos en Instagram, Facebook, Twitter, entre otros. No tener una cuenta en por lo menos alguno de estos medios es ser un marginal, un ajeno y hasta podría ser un nadie.  Mediante las redes evidenciamos esta rara fascinación por exponer nuestra intimidad, estas son una suerte de vitrina que muestra ante todos absolutamente todo aquello que debería quedar en el ámbito privado. Nuestra sobreexposición va desde mostrar, lo que podríamos llamar, alguna parte privada de nuestro cuerpo hasta contar que un ser querido nuestro ha fallecido. Es decir, le mostramos a personas extrañas cuán vulnerables podemos ser. ¿Qué sucede con nuestro interior?, ¿por qué florece este raro encanto por publicarnos?, ¿por qué necesitamos mostrar todo aquello que se nos pasa por la cabeza? O será que debemos cambiar la interrogante a ¿por qué necesitamos la aprobación del resto? 

¿Sabían ustedes que el terreno de lo privado es un concepto relativamente nuevo? Nosotros cuando hablamos del ámbito personal pensamos, por ejemplo, en la casa e incluso si vamos al terreno más íntimo pensamos en una habitación o quizás para los más adultos en el estudio o en ese lugar de la casa que utilizamos para trabajar. Les comentaba que el término privacidad es contemporáneo porque en un libro llamado La casa: historia de una idea del arquitecto y escritor canadiense Witold Rybczynski, él nos cuenta que recién a principios del siglo XVIII es que aparecen en las casas lugares que uno podía utilizar como espacios privados. ¿Y qué sucede con las mujeres? En una conferencia a la que fue invitada Virginia Woolf en 1928, ella comentó que era muy probable que las mujeres demoraron en desarrollar su gran capacidad de escritura, porque ellas no contaban con estos espacios privados que les permitan realizar esta labor. Las mujeres tuvieron que esperar hasta el siglo XIX para recién poder contar con estos espacios privados. Si se tuvo que esperar tanto tiempo para poder separar lo íntimo de lo público. Si tanto los hombres como las mujeres tuvieron que esperar tanto por tener un espacio privado ¿por qué ahora necesitamos exponerlo todo? 

A mediados del siglo XX, Jacques Lacan en sus Seminarios acuña un término: extimidad. Él nos explica que entre toda la complejidad del ser humano hay un momento, espacio o extrañeza que nos obliga a mostrarnos a “enfrentarnos” a la otredad. Años después el yerno de este, Jacques-Alain Miller al explicar este concepto indica “El término extimidad se construye sobre intimidad. No es su contrario, porque lo éxtimo es precisamente lo íntimo, incluso lo más íntimo —puesto que intimus ya es en latín un superlativo—. Esta palabra indica, sin embargo, que lo más íntimo está en el exterior, que es como un cuerpo extraño”. 

El ser humano desde siempre, es decir una característica innata es la necesidad de sentirnos parte de una comunidad y para conformar un grupo necesitamos mostrar nuestra esencia o la construcción de nuestra identidad. Para lograr esto utilizamos las redes, ahí volcamos “lo más íntimo que está en el exterior, que es como un cuerpo extraño” e incluso vamos configurando nuestra personalidad porque de pronto empezamos a validarnos por la cantidad de aprobación que el resto de “la manada” hace de nosotros. Recurrimos otra vez a Lacán cuando afirmamos que el sujeto comienza a serlo cuando es atravesado por el significante, es decir, cuando comienza a “entender” el mundo como lo han designado una serie de sujetos que la han construido. Nosotros empezamos a entendernos, nos convertimos en un significante, pero en un significante que para ser validado debe ser aprobado-construido por la comunidad que los rodea. Por esa razón, probablemente, es que recurrimos a una serie de artilugios para formar parte de nuestra comunidad y ser un significante para el resto de nuestra manada

Alguien que nos ayuda a entender esta construcción de esta suerte de nueva subjetividad es la antropóloga argentina Paula Sibilia, quien analiza esta necesidad de hacernos visibles en la actualidad. Ella reflexiona sobre esta evolución desde los blogs personales, los reality-show, el Youtube y las redes sociales, evidentemente. Un libro donde recoge esta serie de análisis es La intimidad como espectáculo en este texto ella recoge una serie reflexiones importantes que nos ayudan a demostrar cómo ahora ya podríamos afirmar que el verdadero culto a la personalidad no es por un espontáneo incremento de autoestima sino porque, sobre todo ahora, se evidencia ese pánico a la soledad que nos aborda constantemente.