Brevísima historia de la ilustración en el Perú

Por Nils Julian Santos Quispe

La palabra “ilustrar” es, históricamente, un término interesante. Se origina del latín illustrare (iluminar, alumbrar, sacar a la luz, divulgar), este es un verbo compuesto que surge al adherir el prefijo intensivo in- al verbo lustrare (que quiere decir sacar brillo o purificar), del término lustrare se originan también otras palabras como lustre o lustrar, formadas a su vez sobre la raíz del indoeuropeo leuk (luz, brillo, esplendor), estos términos también son el origen de otras palabras como luz, lucir, lumbre, alumbrar y elucubrar. 

Escrita con minúscula, la ilustración designa la acción de dar luz al entendimiento o componer imágenes con las que se ilumina un texto. En mayúscula, la Ilustración denomina una trascendental corriente intelectual del siglo XVIII, surgida en Europa, fundadora de lo que podemos llamar el mundo moderno, tal y como lo conocemos.

Investigaciones académicas señalan al Perú ilustrado como la primera publicación ilustrada de la prensa peruana, antecedida solo por Perlas y Flores (1883), empresa que no llegó a buen término y no tuvo el impacto y la trascendencia  en el imaginario nacional en comparación con la otra revista. No obstante, se pueden rastrear antecedentes asociados a la práctica de la ilustración, anteriores a las de la prensa y la reproducción a gran escala, tal es el caso de Nueva corónica y buen gobierno (1615/1616) de Felipe Guaman Poma de Ayala, obra que describe, denuncia y documenta, a través de numerosas interpretaciones gráficas, las costumbres de los Incas, las sociedades indígenas y los abusos cometidos por los españoles durante la época colonial. En tal sentido, y debido a la complejidad de la obra gráfica de Guaman Poma de Ayala, podemos decir que dicho documento fue uno de los antecedentes más complejos en los que se compuso un discurso visual a través del dibujo en el Perú.

Dibujo de Guaman Poma de Ayala que representa la muerte de Atahualpa

Pero, es en El Perú ilustrado donde, sin duda, habita una voluntad consciente de representar las ideas, costumbres y realidades que componen el inicio del imaginario gráfico de nuestra historia moderna. Luz Ainai Morales Pino, en su ensayo “El Perú Ilustrado: las visualidades en competencia en la articulación de un imaginario de nación”, evalúa la construcción de las imágenes de la revista como herramientas discursivas, las que promovían la industrialización y la modernidad que intentaba emular el proyecto económico y burgués estadounidense. 

Portada del Perú ilustrado

Después de nuestra derrota en la Guerra del Pacífico, la autoestima nacional decayó y surgieron diversos discursos intelectuales y políticos que intentaron recuperar y disputar la reconstrucción de nuestra identidad. Como parte de esta dinámica, la ilustración estuvo presente en medios impresos para retratar el imaginario de lo que queríamos representar como peruanidad. Alba Choque Porras documenta y analiza el ejercicio de la ilustración como representación autográfica en el marco del centenario de nuestra independencia nacional. De esta manera, explica como la ilustración de las portadas de revistas peruanas como Mundial, El Comercio y La Crónica, interpretaban a su manera la idea de peruanidad y la construcción heroica y “procerista” (en términos de Basadre) de nuestra identidad.

El año de 1926, José Carlos Mariátegui funda la revista Amauta, espacio cultural de gran importancia para toda Latinoamérica, la intención de Mariátegui con Amauta parecía querer vincular el arte con la política, muchos pintores reconocidos acompañaron los textos de Amauta con dibujos y grabados que ilustraban a los lectores de todo el continente. Contó con colaboradores como Borges, Freud, Unamuno y Vallejo, así como de reconocidos pintores de la época como Sabogal o Camilo Blas. La importancia de los nombres de los autores gráficos empezaba a tomar tanta relevancia como los autores intelectuales que participaban en este espacio cultural. 

Portada de Amauta realizada por José Sabogal (1929)

Ya en la década de 1960 empieza a surgir paulatinamente el diseño gráfico en el Perú, aparecen nombres como Diéterich, Escalante, Santa Cruz y Ruiz Durand; académicos casi todos ellos, la confluencia entre el diseño gráfico y el arte empieza a independizar el discurso gráfico del texto, icónica es la obra de Jesús Ruiz Durand, quien durante el gobierno de Velasco crea uno de los íconos más recordados que tenemos sobre Túpac Amaru II. La imagen de este prócer nacional es constantemente reproducida por el gobierno de Velasco y transmite un mensaje en sí misma: La revolución.

Logo de Simanos realizado por Jesús Ruiz Durand

La ilustración empieza a encontrar nuevos soportes para su desarrollo; el afiche y los murales se presentan como nuevas formas de manifestación, más independientes y experimentales que los libros y revistas. Esta independencia permite que la ilustración empiece a tener mayor agencia en los espacios conquistados, ya en la primera década de 1900 aparecen Revistas como Monos y monadas, Variedades y Actualidades, espacios que permitieron desarrollar la historieta cómica, precursora de las caricaturas que hoy en día ocupan un lugar especial en toda publicación periodística y que tuvo una evolución muy ligada a la política.

Portada de la revista Avanzada, una de las primeras revistas compilatorias de historietas en el Perú.

Christian Alonso Quispe Boza analiza el surgimiento y desarrollo del cómic periodístico en el Perú, ubica a Avanzada como la primera revista recopilatoria de historietas, entre la década de 1940 y 1950 aparecen personajes como Coco, Vicuñin y Tacachito, que representaban a las tres regiones del Perú, en 1957 aparece SuperCholo, de Diodoro Kronos y Victor Honigman, entre otras publicaciones que narraban historietas a través de la ilustración y que se apoyaban en los diálogos. Luego de decaer la producción de historietas, durante la época de Velasco, resurge con Juan Acevedo y su personaje El Cuy, además de la versión ilustrada de Paco Yunque (1979). Acevedo publicaría en 1978 El Método, primera publicación peruana con técnicas para realizar historietas. En 1995, aparece Mingo, de Raúl Rivera Escobar, la primera historieta ilustrada de manera digital. La historieta permite a la ilustración ocupar el espacio narrativo de los textos, los cuales se convierten en complementos de la narración gráfica.

Historieta de Supercholo en la década de 1960

Hoy en día, la ilustración conquista diversos espacios digitales y físicos, estáticos y animados, habita en la cultura del fanzin limeño, en el grabado, la serigrafía y el stencil. Parte importante de la historia de la ilustración la realizan las mujeres durante los últimos años, ilustradoras como Issa Watanabe empiezan a visibilizar la participación activa que tienen. Actualmente, se puede decir que la ilustración se independiza del arte y el diseño gráfico, empieza a tener la misma relevancia que el texto en la literatura infantil por su enorme capacidad comunicativa, lejos de verse opacada por los embates de la fotografía ha sabido conquistar las nuevas tecnologías y ganar amplia difusión a través de internet. Adaptativa y transformadora, la ilustración ha demostrado que aún ejerce una práctica llena de posibilidad para la creatividad, el conocimiento y la comunicación.